En la Perashá Nitzavim, Moshé declara: “Todos ustedes están hoy firmes delante de Hashem”. No importa cuántas veces tropezamos durante el año; lo importante es cómo decidimos presentarnos al final: unidos, sinceros y dispuestos a comenzar nuevamente.
En este último viernes de 5786, detengámonos a agradecer, corregir y perdonar. Rosh Hashaná, más que una ocasión para pedir un buen año, es la oportunidad de unirnos para elegir y coronar a Hashem como Rey del universo. Y cuando reconocemos que somos Sus súbditos, pero también Sus hijos amados, podemos confiar en que nos mirará y tratará con un cariño especial.
Que lleguemos al nuevo año no necesariamente perfectos, pero sí firmes, unidos y con el corazón renovado.
One Kosher te desea Shabat Shalom.
