En Perashat Reé, la Torá nos dice: “Ki ta’asé hatov vehayashar be’ené Hashem Elokeja”: “Porque harás lo bueno y lo recto ante los ojos de Hashem”.
Y cabe preguntar: ¿cómo puede la Torá ordenarnos hacer “lo bueno y lo correcto”, si muchas veces estos conceptos dependen de la educación, la cultura o la ideología de cada persona? Lo que uno considera bueno, otro puede considerarlo equivocado.
La respuesta es que la Torá no habla de aquello que es conveniente solamente para mí, sino de lo que es verdaderamente bueno ante los ojos de Hashem y beneficia también a quienes nos rodean. El Or Hajaim explica que el pasuk incluye no solamente las leyes escritas en la Torá, sino también las enseñanzas, límites y protecciones establecidas por nuestros jajamim. Su finalidad no es dificultarnos la vida, sino ayudarnos a conservar lo bueno y lo correcto a través de las generaciones.
Pero esta enseñanza también nos obliga a mirar hacia nuestro interior. Mejorar nuestras midot es un bien que nadie puede discutir: controlar el enojo, abandonar la codicia, no desear lo ajeno, aprender a escuchar, hablar con respeto y reconocer nuestros errores. Quizás no todos coincidamos en una ideología, pero todos sabemos cuánto daño causa una persona dominada por la ira, la envidia o el egoísmo.
Por otro lado, el Rambán —Rabí Moshé ben Najmán, nacido en Gerona, Cataluña, alrededor de 1194, y fallecido en Eretz Israel hacia 1270— explica sobre la expresión “veasita hayashar vehatov” que la Torá nos pide actuar lifnim mishurat hadín: ir más allá de la obligación estricta de la ley.
No basta con decir: “Yo no hice nada prohibido”. Debemos preguntarnos: ¿actué con honestidad?, ¿fui considerado?, ¿me aproveché del error de otra persona?, ¿hice lo correcto aun cuando nadie podía exigírmelo? Porque existen acciones permitidas que no son nobles, y ganancias legales que no son limpias moralmente. Una persona recta no busca únicamente tener la razón; busca hacer el bien.
No es casualidad que Perashat Reé se lea cerca del comienzo de jodesh Elul, el mes de la introspección y del regreso hacia nosotros mismos. Podemos encontrar una hermosa señal en las letras de Reé —רְאֵה: resh, álef y hei—:
רְאֵה, אֱלוּל הִגִּיעַ — Reé, Elul higuia:
“Mira, Elul ha llegado”.
Mira tus actos, mira tus palabras y, sobre todo, mírate por dentro. Tal vez no podamos corregir al mundo entero, pero siempre podemos corregir algo dentro de nosotros. Elul no nos pide convertirnos inmediatamente en personas perfectas. Nos pide abrir los ojos, reconocer aquello que debemos mejorar y dar un paso más allá de lo estrictamente obligatorio. Porque hacer lo bueno no es solamente cumplir con la ley. Es actuar con rectitud aun cuando podríamos aprovechar la situación; es dominar nuestro carácter cuando podríamos explotar, y elegir ser mejores cuando nadie nos está observando.
One Kosher te desea Shabat Shalom.
