En la Perashá Matot, la Torá comienza dirigiéndose específicamente a los jefes de las tribus: “Éste es el asunto que ordenó Hashem…” e inmediatamente habla de la obligación de cumplir los votos y las promesas. A primera vista parece una combinación extraña, pero encierra una enseñanza profunda.
¿Por qué comenzar con los líderes? Porque el liderazgo no se sostiene con poder, sino con credibilidad. Un dirigente puede tener inteligencia, influencia o autoridad, pero si su palabra pierde valor, también pierde la confianza de quienes lo siguen. La Torá enseña que quien guía a otros debe ser el primero en demostrar que su boca y sus actos son una sola cosa.
Además, los jajamim explican que los líderes eran quienes conocían las leyes relacionadas con la anulación de ciertas promesas. Sin embargo, antes de enseñar cómo deshacer una promesa, la Torá les recuerda la importancia de no hacer promesas a la ligera. El verdadero líder no busca la salida fácil; procura que su palabra sea tan firme que rara vez necesite retractarse.
En una época en la que abundan las promesas y escasea el cumplimiento, la Perashá Matot nos recuerda que el mayor patrimonio de una persona es la confianza que inspira. Quien cuida su palabra construye un liderazgo que permanece, porque las personas olvidan muchos discursos, pero nunca olvidan a quien siempre cumplió lo que dijo.
One Kosher te desea Shabat Shalom.
