Ibn Ezra (1092–1167) hace una pregunta profunda sobre el primer mandamiento: ¿Por qué la Torá dice “Yo soy Hashem tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto” y no “Yo soy el Creador del cielo y la tierra”?
Su respuesta es tan simple como transformadora: que Dios existe y creó el mundo, todos lo saben. Eso no estaba en duda. Lo verdaderamente revolucionario —y exigente— es saber que Dios está involucrado, que interviene, que ve, escucha y acompaña a cada persona en lo particular.
Egipto no prueba solo poder cósmico, prueba presencia, cercanía, dirección constante. Si realmente viviéramos con la conciencia de que Dios está atento a cada instante de nuestra vida, nuestros actos, palabras y decisiones serían distintos.
No se trata solo de creer en Dios, sino de vivir con Él presente. Ahí empieza la verdadera transformación.
One Kosher te desea Shabat Shalom.
