Sorprendentemente el té es la segunda bebida más consumida a nivel mundial, después del agua. ¡Eso es mucho té! En este artículo vamos a explorar el mundo del té y sus preguntas en el mundo del kashrut.

La producción del té comienza en la plantación donde las hojas todavía se cosechan a mano de la manera tradicional. Una vez que las hojas lleguen a la fábrica, usualmente pasará por un proceso de cuatro etapas.

La primera etapa se conoce como marchitamiento. Las hojas se extienden a marchitar o secar para eliminar la mayor de cantidad de humedad posible de las hojas, haciéndolas flexibles.

Después, las hojas verdes ya suavizadas se colocan en las máquinas giratorias. Estas máquinas rompen y giran las hojas, permitiendo que los jugos sean extraídos, y cortando las hojas al tamaño comercial.

El proceso continua a la sala de oxidación en donde las hojas de té se extienden sobre una superficie plana, por lo general en un piso de cemento, en una habitación húmeda y fresca. Como resultado de la oxidación, las hojas cambian a un color cobrizo.

En la cuarta y última etapa el té se coloca en los secadores. Aquí se seca con aire caliente para detener el proceso de oxidación y sellar el sabor del té. Casi toda la humedad restante se elimina durante el secado, que también sirve para conservar el té.

Los pasos anteriores son típicos para la producción de té negro. Sin embargo existen gran variedad de tés y he ahí las cuestiones kosher.

Los tés con saborizantes, tanto regulares como herbales, se procesan de la misma manera. Después de colocar las hojas en un tambor giratorio, el sabor líquido se pulveriza directamente sobre el producto. El procedimiento se realiza a temperatura ambiente por lo que normalmente no hay problemas con el equipo desde la perspectiva de kashrut. De igual modo, las empresas no tienen ningún interés en tener sabores mezclados entre sí y tienen mucho cuidado de limpiar el equipo entre una producción y otra. Como mencionamos antes, debido a que el proceso es en frío, una limpieza es suficiente para preparar el equipo para la producción kosher.

La cuestión principal que nos enfrentamos aquí son los saborizantes. Dado que los saborizantes se derivan de una gran variedad de fuentes, cualquier producto que contenga saborizantes naturales o artificiales requiere una certificación fiable. Tés con saborizantes no son una excepción.  Por lo tanto, al comprar té con saborizantes uno debe asegúrese de que tenga un símbolo de certificación confiable en la etiqueta.

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