Está Perasha habla del leproso, que produce cierto asco al tocarlo: un tema incómodo para todos. El Or HaJaim (Rabí Jaim ibn Attar, 1696–1743) enseña algo muy profundo sobre el metzorá (la persona afectada por tzaraat): su aislamiento no es solo castigo, es revelación.
Explica que la tzaraat no viene por lo que uno hace con las manos, sino por lo que sale de la boca. El habla negativa rompe conexiones invisibles entre las personas, y por eso el metzorá es separado del campamento: así como separó con sus palabras, ahora vive la consecuencia de esa separación. Pero hay algo aún más poderoso: ese aislamiento también es una oportunidad. Es el espacio donde la persona se confronta consigo misma, corrige su interior y reconstruye su forma de hablar y de relacionarse.
El Or HaJaim nos deja una idea fuerte y práctica: las palabras no son aire… son construcción o destrucción. “Cuida tus palabras, porque ellas construyen los puentes… o encienden los fuegos que después no podrás apagar.”
One Kosher te desea Shabat Shalom y Jodesh Tov.
